En cuanto la relación con mi ahora marido se puso seria, lo primero que le pregunté fue si en un futuro querría ser padre. De haber dicho que no, tengo la seguridad de que no habríamos seguido juntos. Ser madre estaba por encima de todo.
Nos casamos en 2.005 siendo muy jóvenes. Yo apenas tenía 19 años y él casi 24. Pero lo hicimos enamorados y conscientes.
Yo quería tener hijos enseguida, pero él (siempre más sensato) prefería esperar.
En 2.008 nació nuestra primera hija, Emma, una bella morena a la que buscamos en el momento ideal. Pero, una vez estuvo en camino, sufrimos una serie de catastróficas desdichas.
Tras el parto sufrí una larga, dura y solitaria depresión. La falta de apoyo e información de los profesionales (y del entorno en general) me llevó a dejar la lactancia a los dos meses. Además, sufrir una mastitis, grietas, sangre en la leche, baja producción, pudor por dar de mamar en público, y tener una pediatra que enseguida me dijo que diéramos biberón, fue lo que me acabó de convencer. A eso se le suma que tengo pezones planos y me hicieron creer que jamás podría dar el pecho sin el uso de pezoneras.
Pocos años después, vi cómo mi mejor amiga disfrutaba de la lactancia con su segundo bebé y eso me hizo sentir culpa, pero a la vez una sana envidia que se convirtió en mi mejor aliada.
Estuve varios años insistiendo e intentando convencer a mi esposo para tener otro bebé. Yo siempre me había imaginado con al menos tres hij@s. Pero él nunca lo veía un buen momento. Al final acordamos quedarnos solo con Emma, centrarnos en ella y en darle lo mejor. No era lo que queríamos pero sí, tal vez lo más sensato.
Cuando conseguí hacerme a la idea de renunciar a una nueva maternidad, él va y dice que ya es hora. ¡Quería matarlo! Cada mes le preguntaba si estaba seguro y le recordaba que aún estaba a tiempo de tomar la píldora anticonceptiva. Parecía mentira, siete años deseándolo y ahora era yo quien estaba llena de dudas.
Nuestra segunda hija se hizo esperar, provocándonos cierta frustración por creer que tal vez habíamos esperado demasiado.
El 14 de mayo de 2.015 estábamos en plena ola de calor. Jamás olvidaré aquel mediodía en que supimos que por fin nuestro sueño se cumplía.
Mi cabeza cambió, dio un vuelco. Empecé a hacer relajaciones, a ser más consciente de mi cuerpo y, sobre todo, a informarme mucho. Leí sobre partos, lactancia, crianza. Sabía cómo quería mi parto y qué quería, y eso era sí o sí, darle la teta.
Cuando Valentina nació, yo estaba súper informada (o eso creía). Pero en la práctica fue mucho más difícil. Sufrí tres mastitis, grietas en las que me cabía una uña, perlas de leche, súper producción, comentarios absurdos, dolor y soledad en muchos momentos. Hasta que descubrimos que la pequeña tenía un frenillo sublingual tipo 3-4. Con esa información nos cambió la vida y hoy llevamos más de un año de lactancia en los que disfrutamos a tope.
Hoy Emma tiene casi 9 años y Valentina 15 meses. A ambas las hemos criado con amor, pero con la pequeña, tanto el papi como yo estamos en la misma frecuencia, con una mente más abierta y una maternidad/paternidad mucho más consciente y consecuente. Nos dejamos guiar por nuestro instinto, disfrutando y aprendiendo de cada momento y etapa; aprendiendo a hacer las cosas de otra manera e intentando cambiar malos hábitos y/o costumbres, incluso en cuanto a nuestra alimentación.
En este espacio hablaré, siempre desde mi experiencia, sobre mis embarazos, lactancia, porteo, colecho, apego y BLW, haciendo hincapié en cómo hemos evolucionado y modificado nuestra manera de ser padres, y comparando las diferencias entre en las decisiones que tomamos hace 9 años y las que estamos tomando en la actualidad.
No pretendo sentar cátedra de nada porque aún seguimos aprendiendo e intentando mejorar día a día.
También habrá entrevistas a especialistas de diferentes ámbitos y a otras madres y padres que quieran contar sus diferentes experiencias. Y además, podréis sugerir temas a tratar y hacer las preguntas que queráis.
En este blog, SIEMPRE, antes de dar un consejo nos informaremos para que todo lo que se diga tenga un respaldo profesional. Somos muy conscientes de lo importante que es estar bien informados y lo perjudicial que puede ser dar un mal consejo a los padres; nosotros lo hemos sufrido y por eso lo haremos todo de manera muy consciente, aunque se traten experiencias personales.
Gracias por vuestro tiempo y sean bienvenid@s
*Tetacéntrica nace gracias a mi querido Fabi Vazquez. Las primeras semanas (o meses, mejor dicho) no hacía más que hablar de la lactancia y de mis tetas. Así que me dio ese nombre, que vendría a ser: una egocéntrica de las tetas.

Tanto la cabecera como la firma y el logo son diseño exclusivo de SEBASTIAN MILANESIO, el artistaxzo de mi maridín.
Me encanta Jud. Nosotros también queríamos tener varios hijos, pero después de lo que paso en el parto de Uxi... Nos asustamos mucho y decidimos que era mejor tenerla a ella bien atendida con su terapias y listo. Pero el años pasado, con 39 años viendo que se nos pasaba el arroz, o ahora o nunca y volvimos a plantearnos ser papas. Por desgracia en enero Sufrí un aborto ya hora estoy en un momento de no saber que hacer, no saben si el borro fue por mola y ahí sigo haciendo pruebas y pensando que hacer de nuestra vida. Me encantará leerte y aprender. Mucha suerte, mi niña!! 😘
ResponderEliminar